Cambiar el grifo del lavabo es una de las intervenciones de fontanería más habituales en una vivienda media española. Lo que parece un trabajo sencillo tiene en realidad varios detalles que marcan la diferencia entre un cambio limpio que dura quince años y una chapuza que termina goteando a los dos meses bajo el mueble.
En esta guía te explicamos paso a paso como cambiar un grifo monomando estándar, las herramientas que necesitas, los materiales habituales del mercado, los errores que cometen los aficionados con más frecuencia y, sobre todo, cuándo merece la pena llamar a un fontanero profesional en lugar de hacerlo tu mismo.
Herramientas y materiales que necesitas
Antes de empezar, prepara todo el material para no tener que parar a mitad de obra. Aunque parezca una intervención menor, requiere algunas herramientas específicas que conviene tener a mano:
- Llave inglesa o llave de tubo regulable (entre 25 y 30 mm de apertura suelen sobrar).
- Llave de grifos específica (también llamada llave de fontanero o llave de cubo) para acceder a la tuerca superior bajo el lavabo.
- Cinta de teflón para roscas de 1/2 pulgada.
- Latiguillos flexibles con extremo macho de 1/2 pulgada para conectar el grifo a las llaves de escuadra.
- Sifón nuevo si el actual esta deteriorado o calcificado (8-15 EUR en cualquier ferretería).
- Trapo o cubo pequeño para recoger los restos de agua que queden en las tuberías.
Paso 1: corta el agua y vacía la red
Cierra las dos llaves de escuadra que están bajo el lavabo (una para agua caliente y otra para agua fría). Si tu lavabo solo tiene una entrada o las llaves están agarrotadas, cierra la llave general de paso de la vivienda. Es la decisión conservadora cuando hay dudas.
Abre el grifo viejo unos segundos para vaciar la presión residual y los pocos centilitros que quedan en los latiguillos. Coloca un cubo o trapo grueso bajo el sifón porque va a salir algo de agua sucia cuando desconectes el conjunto.
Paso 2: retira el grifo antiguo
Desconecta los dos latiguillos antiguos de las llaves de escuadra con la llave inglesa. Si los latiguillos llevan muchos años puestos, la rosca puede estar calcificada y costar un poco. No fuerces ni dobles el tubo de cobre de la pared.
Por encima del lavabo, retira el conjunto del grifo. Por debajo, suelta la tuerca de fijación que sujeta el grifo al lavabo con la llave de grifos. Es la pieza que suele atascarse más porque acumula cal y humedad.
Paso 3: prepara el lavabo y monta el grifo nuevo
Limpia bien la zona donde apoya el grifo. Retira restos de silicona, cal y suciedad. Si la junta de goma del lavabo esta perdida o agrietada, sustitúyela.
Inserta los latiguillos nuevos en el cuerpo del grifo y aprieta solo a mano. Pasa los latiguillos por el agujero del lavabo, coloca el grifo en posición con la junta de goma debajo y, por debajo del lavabo, ajusta el tornillo de fijación con la llave de grifos. El apriete debe ser firme pero sin pasarse.
Paso 4: prueba de estanqueidad y ajustes finales
Abre las dos llaves de escuadra lentamente y observa los puntos de conexión. Si ves algun goteo en los latiguillos, aprieta un poco más. Si el goteo es en la base del grifo, comprueba que la junta de goma esta bien posicionada.
Deja correr el agua un minuto con la llave abierta para verificar caudal y temperatura. Inspecciona el sifón: si esta deteriorado, ahora es buen momento para sustituirlo. Comprueba con luz directa que no hay humedad bajo el lavabo después de cinco minutos.
Errores frecuentes que conviene evitar
Apretar demasiado los latiguillos a las llaves de escuadra. Las gomas internas sellan solas; un apriete excesivo las deforma y crea fugas. Reutilizar latiguillos viejos es otro error clasico: aunque parezcan en buen estado, las gomas internas se endurecen y dejan de sellar.
No comprobar el flujo de las llaves de escuadra antes de empezar puede dejarte con un grifo de poca presión sin que sepas el motivo. Saltarse el teflón en las roscas, especialmente en latiguillos macho-macho, es otra fuente de problemas a las pocas semanas.
Cuándo llamar a un fontanero profesional
Cambiar un grifo es una intervención sencilla, pero hay casos donde merece la pena llamar a un fontanero auditado: cuando las llaves de escuadra están agarrotadas y se rompen al intentar cerrarlas, cuando el grifo va sobre una encimera de marmol o piedra (riesgo de fisura), cuando vas a cambiar también el sifón, o cuando aprovechas para sustituir las llaves de escuadra antiguas por nuevas, lo que es muy recomendable cada quince años.
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